Leyenda corta del ángel Norberto

Un día Josué y su madre salieron con dirección al mercado local. La mujer sostenía con una de sus manos una gran bolsa de mandado en la que guardaría todos los víveres que estaba a punto de adquirir, mientras que con su otra mano sujetaba el brazo de su pequeño.

leyenda corta

– No hables con nadie Josué, ni te me despegues.

– No mamá.

La señora ya había completado casi toda su lista, más cuando ya estaba a punto de regresar a su domicilio, notó que no llevaba la carne de res para el estofado.

– Hijito vamos de nuevo a la carnicería de don Chente.

– Mami, ya estoy muy cansado. Por qué no me dejas aquí con doña Gertrudis, prometo que no me moveré de aquí.

La madre de Josué le preguntó a la dueña del puesto que si le podía encargar unos minutos a su hijo, a lo que la dependiente asintió con la cabeza. Les juro que la señora no demoró más de 10 minutos, pero cuando volvió el puesto vio con horror que su niño ya lo estaba. De inmediato pensó en las leyendas cortas sobre los niños que se extravían.

Dejó sus bolsas tiradas y corrió como loca a su casa, para pedirles a sus hermanos que la ayudaran a buscar a su niño. Cuando llegó a su morada, se encontró a Josué en la puerta junto a la bolsa de mandado.

– ¡Hijo! ¿Cómo es que llegaste hasta acá?

– Me trajo un muchacho mamá, se llama Norberto. Ahoritita se acaba de ir.

– ¿Cómo era?

– No le vi muy bien la cara, pues el sol no me dejaba ver bien, pero estaba completamente vestido de blanco.

En ese momento la mamá de Josué se puso de rodillas, pues supo que aquel no era un individuo cualquiera sino un ángel que había cuidado de su pequeño. Levantó la vista hacia el cielo y pudo notar la figura de uno de estos seres convertida en una nube, la cual se iba difuminando poco a poco por la acción del viento.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *